Mi amiga me acaba de recomendar ver "cabezas de muerte" y "Rec. 2" en el cine, y creo que no es mi amiga. Si fuera mi amiga sabría que soy de esas personas que sufre con las películas de terror, que en las publicidades ya no tiene mas uñas para masticar, que suda en las escenas de suspenso, que todo la semana posterior a la película tiene que dormir con la luz prendida. En conclusión: No soy una persona de películas de terror.
Me cuesta mucho, demasiado, entender a las personas que pagan una entrada al cine para estar aproximadamente 1 hora viendo imágenes de personajes que corren hacia el peligro, de chicas que gritan y gritan pero no hacen nada más, de chicos que mueren y dejan a la chica “sola y desprotegida”, de personas que son desmembradas por alguna especia de bestia cinematográfica. Me cuesta mucho, mucho, mucho, MUCHO.
Aunque luego de algunos años he llegado a la conclusión de que no es que esas personas sean masoquistas, es que yo soy una miedosa. Lo acepto y vivo orgullosa de ser una miedosa: odio la oscuridad en casa desconocidas, no puedo subir al techo de mi casa en la noche porque creo que un fantasmas o una bestia me atacara, me dan miedo los muertos en películas y en fotos, odio las criaturas de formas raras que comen humanos, no puedo ver series como “supernatural” porque dan de noche y tienen escenas muy fuertes para una miedosa como yo y, definitivamente, no puedo ver películas de terror.
Durante 3 años de mi corta vida he buscado una explicación de porque soy tan miedosa, la única coherente es que la culpa la tiene una parte de mí: Mi imaginación. Tengo 18 años y soy conciente de que personajes como Freddy Kruger o Zombies (que comen personas y las vuelven zombies) no existen, están en la película y las películas solo son películas. Por eso culpo a mi Imaginación, es ella la que cruel y despiadadamente me hace creer que Freddy aparecerá en mis sueños y por eso no duermo; la que me hizo dormir una semana con la luz prendida porque pensé que algún personaje de Rec. 1 (la cual vi forzada por otras personas) aparecen mágicamente en mi casa y me morderán y moriré y cosas así.
Por eso digo: no soy culpable de ser miedosa, solo soy culpable de tener una gran imaginación.
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